brújula-valores
Jorge Lucas

Jorge Lucas

psicólogo • formador • divulgador
autor y responsable de Lucaspsi Psicología

Empoderamiento fácil: el poder de gestionar nuestros miedos

Bien es sabido que para poder sacar nuestro mayor poder personal, además de conocernos a nosotros mismos y los recursos con los que contamos, es también importante saber gestionar las emociones desagradables, como pueden ser el miedo, la ansiedad y el estrés. En la entrada de hoy te daré algunas pautas basadas tanto en la psicología cognitivo-conductual como en las terapias contextuales como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT, léase como una sola palabra, y no deletreando cada inicial).

¿Qué te impide conseguir lo que deseas?

Las barreras que separan nuestro yo actual de nuestro yo ideal pueden ser diversas: desde condicionamientos físicos, socioeconómicos, escasez de contactos y apoyos, etc., pero lo que suele suceder con más frecuencia es que nuestras emociones negativas, nuestros miedos, ansiedades, etc., nos bloqueen. La buena noticia es que lo que sentimos sí que depende de nosotros, por lo que podemos trabajar y gestionar dichas emociones de modo que ya no supongan un impedimento.

¿Qué harías si no tuvieras miedo, ansiedad, etc.?

Esta pregunta es fundamental para empezar a gestionar las mencionadas emociones, debido a que nos recuerda qué es lo que realmente queremos conseguir, qué valores queremos poner en práctica para ser coherentes con nuestros deseos y propósito vital, y de esta forma poder sentirnos realizados.

Lo sé: no parece algo sencillo, ya que cuando estamos dominados por una emoción, la parte racional tiende a quedarse bloqueada. Dependiendo del grado de miedo, si ves que sientes un miedo demasiado intenso, o incluso una fobia, en dichos casos recomiendo que busques un psicólogo que te ayude mediante una terapia de desensibilización progresiva al miedo, exponiéndote poco a poco a lo que temes (perros, gente, hablar en público, conducir, etc.).

Asimismo, si eliges un psicólogo que aplica terapias como la ACT, este te enseñará a separar el yo que se cree la emoción del yo que observa que está teniendo determinados pensamientos o emociones; por ejemplo, imaginando esa emoción como una mancha que aparece en tu cuerpo, mancha que te imaginas de una determinada forma, color, textura. De modo que tomas distancia de tu emoción mediante una representación perceptible de esta.

A esa técnica se la llama defusión, es decir, separar los pensamientos y emociones de la persona que los observa. Entonces, como observador (o «yo contexto»), liberas tu mente para tomar decisiones y, sobre todo, para actuar en consonancia con tus valores (ser un buen profesional, disfrutar de tu familia, ser una persona sana, ser alguien que valora la amistad, ser ahorrador, estar sereno, disfrutar de tu sexualidad, ser creativo, agradecido, etc.).

Por esa razón, es muy importante esclarecer tus valores (y no ser demasiado políticamente correcto al respecto [como elegir la justicia, la ecología, la paz mundial, etc.], dado que deben ser los valores que solo a ti te resuenen; ya sea el valor del dinero, el desarrollo personal o el ser independiente) y hacer hincapié en ponerlos en ejecución: actuar a pesar de los obstáculos, problemas o emociones que nos hacen sentir inseguros. Esa es la parte más difícil, pero es la más gratificante.

En ese sentido son útiles las metáforas que se emplean en la terapia ACT, como la del capitán de un barco que no espera a que haga viento a su favor y la mar esté serena para navegar, sino que ajusta sus velas a pesar del tiempo que haga para llegar a su puerto de destino. Nunca debes perder de vista hacia dónde te diriges, es decir, hacia la versión de ti mismo que te hace sentir más coherente y satisfecho con tu vida (para eso es fundamental hacer un trabajo de autoconocimiento previo).

Pautas recomendadas para tener una vida coherente y con menos inseguridades (adaptadas parcialmente del curso Empodérate, de la coach Mónica Fusté)

  1. Haz una lista de las cosas importantes que deseas si no tuvieras miedos ni problemas para conseguirlas, y lo qué estás haciendo para conseguirlas en la actualidad.
  2. Observa qué es lo que te funciona y lo que no.
  3. Anota qué te impide alcanzar dichas metas.
  4. Piensa en cómo será tu vida en el futuro si no alcanzaras tus metas.
  5. Repasa cuáles son tus valores y recursos personales
  6. Trázate metas de modo que sean coherentes con tus valores.
  7. Utiliza la técnica de la defusión y acepta tus emociones y pensamientos, sin que estos te condicionen.
  8. Actúa a pesar de esas emociones y pensamientos y aprende de tus errores.
  9. Aplica el feedback de tus errores del punto anterior y sigue perseverando.
  10. Celebra los logros parciales, no te rindas.

Como dije antes, si ves que lo anterior no es posible porque la emoción negativa es demasiado intensa, acude a un psicólogo.

Conclusión

No olvidemos que los valores no se agotan —no son metas—, sino formas de comportarse, por eso suelen usarse como adjetivos (resiliente, gracioso, trabajador, cívico, justo, disfrutón, etc.). Tampoco son cursos ni títulos que quieras obtener; se puede ser un médico, una ingeniera o un profesor materialista, oportunista, altruista, profesional o chapuzas. Digamos que los valores son como pedalear: algo que requiere constancia para que la bicicleta funcione.

Lo importante de este artículo es que tengas una pequeña herramienta para que tomes acción, y no esperes a tener ganas o sentirte confiado, dado que bien es sabido en psicología que primero viene la acción a pesar de nuestros temores; y repetir esa conducta continuamente hasta que poco a poco seamos más competentes y tengamos la sensación de confianza; nunca sucede al revés. No obstante, si en ningún momento te atreves, nunca superarás tus miedos y ansiedades. A tal efecto te recomiendo empezar con metas más asequibles y luego ir incrementando el grado de desafío en la medida que te veas capaz de superar los pequeños retos que hayas planteado.

Ten en cuenta que llegará un momento en tu vida, si llegas a viejo, en el que te arrepentirás de no haber sido más atrevido o de no haber tomado un mayor número de decisiones que hubiesen hecho de ti una persona mucho más realizada y, por ende, más feliz y sabia. El tiempo no espera a nadie.

Imagen: pixabay.

Compártelo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Información básica sobre protección de datos:

Responsable: Jorge Lucas Pérez.

Finalidad:  gestionar los comentarios que realizas en este blog y mientras se mantenga este post o que decidas eliminar el comentario.

Envío de los datos: 1&1 IONOS España S.L.U., hosting donde está alojada la web, para poder responder tu comentario.

Legitimación: tu consentimiento, por lo que debes entender que la información que des y tu avatar son públicas.

Derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición:  jlucas@lucaspsi.com y consultar mi política de privacidad.